Un sueño comienza a hacerse realidad

Ayer se empezó a escribir una nueva página en la historia de la educación y del futuro del Paraguay. Se inició para 10 escuelas de Caacupé la distribución –que concluirá el jueves– de un poco más de 3.500 laptops Xo, del programa “Una computadora por niño”, que lleva adelante en el departamento de Cordillera la fundación Paraguay Educa, con el apoyo de empresas privadas, el gobernador Dr. Milciades Duré, organismos internacionales e instituciones públicas.

Es la semilla que puede revolucionar la escuela, y que promete democratizar el acceso al conocimiento, por igual para los hijos de familias de escasos recursos como los hijos de las que pueden pagar lo que significa acceder a una computadora y a una conexión a Internet, que no son muchas en el país.

Ayer, en la escuela pública “Teniente Fariña” de Caacupé, lejos del escándalo, lejos de la angustia y de la indignación cotidianas que nos desparraman los medios de comunicación, se comenzaba a hacer realidad el sueño de un grupo de jóvenes que, convencidos de que su aporte será revolucionario, llevan más de un año realizando un trabajo de hormiga para convencer a las autoridades, a las comunidades y a los empresarios de la importancia de que todos los niños, independientemente de las posibilidades económicas de sus familias, puedan tener acceso al mundo de la tecnología y la comunicación, y de que la escuela es el lugar indicado –aunque no el único– para hacer posible que ese conocimiento llegue a todos.

En el acto de entrega de las computadoras los rostros de los niños, sus padres y sus maestros demostraban la legítima ansiedad y emoción que los tiene hace meses pendientes del programa, conocido a nivel mundial por la sigla en inglés OLPC (One Laptop Per Child). La OLPC es una organización sin fines de lucro creada por catedráticos del Laboratorio de Multimedia del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts). Hoy el programa OLPC ya está instalado en unos cuarenta países en vías de desarrollo del mundo, incluso en zonas sumamente conflictivas como Afganistán, y países donde la hambruna y las luchas internas arrecian, como Etiopía. En América Latina, nuestro socio de la región, Uruguay, es el país que mejor ha comprendido y apoyado el proyecto, que allí es impulsado y financiado por el gobierno, a tal punto que este año se convertirá en el primer país del mundo en dotar a cada uno de sus alumnos del sistema educativo público de una computadora propia.

A partir de ayer, en Paraguay también hay un grupo de niños que ya tienen acceso a esta herramienta tecnológica: en apariencia casi un juguete; en la realidad una puerta abierta al mundo del conocimiento, 100% multimedia, con la que los alumnos van a poder navegar en Internet, sacar fotos, comunicarse a la distancia, escribir, hacer cálculos y dibujos, crear música, leer diarios y libros, y hasta desarrollar contenido propio, todo en un contexto de trabajo colaborativo. Pero, además, uno de los detalles más importantes del programa es que cada laptop entregada es propiedad del niño que la recibe; se la lleva a su casa, donde la experiencia muestra que allí los roles se invierten y es el niño quien enseña a sus padres, hermanos, parientes, vecinos, cómo utilizar la máquina y cómo acceder a la información que necesiten, desde leer un diario hasta pagar sus cuentas en línea.

“Ya no basta con que la educación sea gratuita: debe ser igual para niños pobres y ricos. La educación no solo debe ser gratuita, sino universal; igual para todos”, expresó ayer en su discurso el vicepresidente de la República, Federico Franco. Y ese es precisamente uno de los principios fundamentales del programa.

La profesora Nimia Rojas sintetizó en una frase la esperanza que es el impulso para todo este movimiento gigantesco de personas y empresas comprometidas en el mejoramiento de la calidad de la educación y de vida de la población: “Tenemos mucha fe y esperanza de que la educación paraguaya mejore con este programa”. Y el gobernador de Cordillera señaló que se cumplía un sueño largamente acariciado por los niños.

No es posible parar el desarrollo. Muchas comunidades, como Misiones –cuyos representantes se encontraban presentes en el acto de ayer–, piden ser incluidas en este proyecto. Mientras el Ministerio de Educación decidió “tomarse” el año 2009 para ver qué políticas de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) aplica, en Caacupé, una iniciativa particular que cuenta con el apoyo de diferentes organizaciones públicas y empresas privadas se adelanta a la burocracia.

La oportunidad que la fundación Paraguay Educa, con el entusiasmo de sus jóvenes líderes, ha abierto para el país es única. Aunque cuenta con el apoyo “verbal” del gobierno, el impulso real y efectivo lo brindan las empresas privadas. Por eso es de suma importancia que las personas y empresas pudientes del país –ganaderos, agricultores, industriales, comerciantes, banqueros y financistas, importadores– asuman la responsabilidad social que les cabe en una nación destruida por la corrupción y la indiferencia, y se abran a colaborar efectivamente con este proyecto, ya que el beneficio no será solo para los niños que reciban las laptops, sino para toda la sociedad, que, sin dudas, a partir de la expansión de esta iniciativa estará mejor educada y será más crítica para evaluar las opciones en cualquier sentido y circunstancias que le presente el futuro. Dos condiciones fundamentales para mejorar la calidad de vida de toda la población.

Editorial ABC Digital

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